
El próximo curso alcanzarán la fase de la excelencia que integraría los proyectos educativos de cada colegio.
Beasain. Un total de 61 centros públicos de Primaria y Secundaria de la CAV han adoptado el sistema de gestión Kalitatea Hezkuntzan, cuyo objetivo es lograr la excelencia en los procesos educativos de los centros. Kalitatea Hezkuntzan es un proyecto "ambicioso" en palabras de su responsable, Josu Etxaburu, en el que actualmente se hayan inmersos 30 centros de Primaria, 31 de Secundaria y 18 centros más de apoyo para la formación y la innovación educativa, conocidos como Berritzegunes.
"Es una nueva forma de certificación de los centros públicos. Aunque somos conscientes de que hay otras como ISO, ésta es nuestra apuesta por la enseñanza pública", señala Etxaburu, quien ayer compareció en el Instituto Txindoki-Alkartasuna de Beasain junto al consejero de Educación, Tontxu Campos, y el director del centro goierritarra, Josu Agirre.
Su principal fortaleza, según expuso, es que se trata de un programa que nació en 2002-03 gracias al empuje "de los propios centros educativos, puesto que vieron la necesidad de mejorar su proceder diario". En 2005 se definió el sistema y se comenzó a aplicar como proyecto piloto en determinados centros expandiéndose después hasta los 60 actuales.
En cada escuela se crean equipos de mejora y responsables de calidad. Los colegios e institutos están, a su vez, en comunicación continua a través de una red en la que se exponen los modelos diseñados. El sistema se basa en cuatro pilares: el compromiso del centro, el apoyo de la administración, la formación y asesoría a través de las redes y la evaluación de los resultados. "Por el momento, hemos cumplido las dos primeras fases", explica Etxaburu.
La primera, o fase cero, consiste en diseñar el sistema y, a partir de ahí, lograr que se certifique el centro con la K de Kalitatea. Luego, transcurren tres años trabajando en la gestión de los procesos hasta que llega el momento de someterse a una auditoría que lleva a cabo el equipo de inspección del Departamento de Educación. "De ahí pasan a la primera fase o Kalitatea Hezkuntzan Bat, en la que se entra de lleno en procesos ya descritos como planes de convivencia, tutorías individualizadas, medidas de refuerzo y de metodologías", detalla.
En la reunión mantenida ayer, Etxaburu, ante la presencia de directores de diferentes centros y del responsable máximo de Educación, aprovechó la ocasión para presentar la segunda fase o Kalitatea Hezkun-tzan Sarea que, de obtener la confianza del departamento, se empezaría a aplicar a partir del próximo curso.
"Uno de los objetivos máximos es elaborar el plan de planes. Hacer que, de una vez por todas, los centros tengamos un proyecto educativo legible, corto, entendible y en el que se plantee la situación actual del colegio y a dónde se quiere llegar. Para eso es clave tener un plan estratégico bien definido", explica Etxaburu. En definitiva, lograr la autonomía total del centro. Todo esto incluye trabajar con las nuevas herramientas tecnológicas que, como matizó el consejero, pueden utilizarse incluso para buscar "nuevos espacios virtuales" entre los centros y las familias. Josu Agirre mostró el cuaderno digital de los estudiantes del Instituto Txindoki, una web en la que los escolares encuentran todo lo indispensable para su quehacer diario, como los horarios, las notas o los programas de las asignaturas. La traducción de esta gestión, según aseguró el director del instituto beasaindarra, es conseguir que los jóvenes "sean ciudadanos responsables y comprometidos para que tengan éxito".
Beasain. Un total de 61 centros públicos de Primaria y Secundaria de la CAV han adoptado el sistema de gestión Kalitatea Hezkuntzan, cuyo objetivo es lograr la excelencia en los procesos educativos de los centros. Kalitatea Hezkuntzan es un proyecto "ambicioso" en palabras de su responsable, Josu Etxaburu, en el que actualmente se hayan inmersos 30 centros de Primaria, 31 de Secundaria y 18 centros más de apoyo para la formación y la innovación educativa, conocidos como Berritzegunes.
"Es una nueva forma de certificación de los centros públicos. Aunque somos conscientes de que hay otras como ISO, ésta es nuestra apuesta por la enseñanza pública", señala Etxaburu, quien ayer compareció en el Instituto Txindoki-Alkartasuna de Beasain junto al consejero de Educación, Tontxu Campos, y el director del centro goierritarra, Josu Agirre.
Su principal fortaleza, según expuso, es que se trata de un programa que nació en 2002-03 gracias al empuje "de los propios centros educativos, puesto que vieron la necesidad de mejorar su proceder diario". En 2005 se definió el sistema y se comenzó a aplicar como proyecto piloto en determinados centros expandiéndose después hasta los 60 actuales.
En cada escuela se crean equipos de mejora y responsables de calidad. Los colegios e institutos están, a su vez, en comunicación continua a través de una red en la que se exponen los modelos diseñados. El sistema se basa en cuatro pilares: el compromiso del centro, el apoyo de la administración, la formación y asesoría a través de las redes y la evaluación de los resultados. "Por el momento, hemos cumplido las dos primeras fases", explica Etxaburu.
La primera, o fase cero, consiste en diseñar el sistema y, a partir de ahí, lograr que se certifique el centro con la K de Kalitatea. Luego, transcurren tres años trabajando en la gestión de los procesos hasta que llega el momento de someterse a una auditoría que lleva a cabo el equipo de inspección del Departamento de Educación. "De ahí pasan a la primera fase o Kalitatea Hezkuntzan Bat, en la que se entra de lleno en procesos ya descritos como planes de convivencia, tutorías individualizadas, medidas de refuerzo y de metodologías", detalla.
En la reunión mantenida ayer, Etxaburu, ante la presencia de directores de diferentes centros y del responsable máximo de Educación, aprovechó la ocasión para presentar la segunda fase o Kalitatea Hezkun-tzan Sarea que, de obtener la confianza del departamento, se empezaría a aplicar a partir del próximo curso.
"Uno de los objetivos máximos es elaborar el plan de planes. Hacer que, de una vez por todas, los centros tengamos un proyecto educativo legible, corto, entendible y en el que se plantee la situación actual del colegio y a dónde se quiere llegar. Para eso es clave tener un plan estratégico bien definido", explica Etxaburu. En definitiva, lograr la autonomía total del centro. Todo esto incluye trabajar con las nuevas herramientas tecnológicas que, como matizó el consejero, pueden utilizarse incluso para buscar "nuevos espacios virtuales" entre los centros y las familias. Josu Agirre mostró el cuaderno digital de los estudiantes del Instituto Txindoki, una web en la que los escolares encuentran todo lo indispensable para su quehacer diario, como los horarios, las notas o los programas de las asignaturas. La traducción de esta gestión, según aseguró el director del instituto beasaindarra, es conseguir que los jóvenes "sean ciudadanos responsables y comprometidos para que tengan éxito".



