
Las principales reformas contempladas por el Departamento de Educación, como la lingüística o el mapa escolar, llevan casi un año de retraso. Tampoco el currículum vasco se ha empezado a aplicar. Lakua asegura que está "a rebosar" de trabajo.
E. Arteagoitia
ES un periodo clave para el sistema de enseñanza vasco". De esta forma se expresaban los principales agentes educativos en marzo del pasado año, pocos días antes de que el consejero Tontxu Campos llevara a la Cámara vasca su propuesta para modificar el sistema de modelos lingüísticos, una de las reformas más ambiciosas de las últimas décadas y que, sin duda, iba a dar el pistoletazo de salida al debate de unos asuntos que se preveían polémicos, como el mapa escolar o el decreto de derechos y deberes del alumnado. Un año después, sin embargo, las cosas siguen como antes. Todas las propuestas continúan estancadas a excepción del currículum vasco, que si bien fue aprobado el pasado mes de octubre, en la práctica no se ha llegado a aplicar.
El Gobierno vasco justifica todos estos retrasos en el amplio volumen de trabajo que está soportando el área de Educación. "El departamento está a rebosar", aseguraba escasamente hace un mes Campos. Lo cierto es que la falta de consenso político empieza a pesar, sobre todo en la ley de reforma de modelos lingüísticos. Tal y como están las cosas, no parece probable que este nuevo marco que acabará con los actuales modelos A, B y D vaya a tener el mismo respaldo que en su día alcanzó la Ley de la Escuela Pública Vasca y la Ley de Normalización del Uso del Euskera, que actualmente regulan el aprendizaje de las dos lenguas oficiales en la Comunidad Autónoma Vasca.
PP y PSE ya han advertido de que no aceptarán una ley que no respete la enseñanza en la lengua materna. Ambos coinciden en que el castellano no se puede reducir a una sola asignatura, pero mientras los socialistas se muestran más prudentes al respecto, los populares están inmersos en una campaña para evitar que desaparezca el modelo A. Para ello han recurrido en los tribunales el currículum vasco, que es un anticipo a la reforma lingüística, ya que establece el euskera como principal lengua vehicular. También la autodenominada Plataforma de padres Libertad de Elección, que agrupa principalmente a familiares de centros concertados, ha interpuesto un recurso ante el TSJPV contra el decreto.
No son estas, sin embargo, las únicas voces críticas que se han alzado contra la propuesta de Tontxu Campos. También el Consejo Escolar, que reúne a sindicatos, partidos y asociaciones de padres, considera excesivo el nivel de exigencia del euskera que fijaría la nueva ley para todos los escolares: el B2, superior al First de inglés. Sin embargo, sí es partidario de emprender un cambio de la actual organización.
El caso es que la reforma de los modelos lingüísticos acumula ya un retraso nueve meses si se tiene en cuenta que en los planes del consejero de Educación estaba llevar su propuesta al Parlamento vasco en junio de 2007, para que ésta fuera aprobada. En posteriores comparecencias se marcó como límite finales del pasado año y ahora ya no hay una fecha concreta. El Gobierno vasco, sin embargo, ha tratado de reabrir el debate recientemente. El viceconsejero de Educación, Pedro Otxoa, ha sido uno de los últimos en hablar sobre este asunto. Hace unas semanas anunciaba que llevaría su plan a los centros educativos después de Semana Santa para que estos hagan sus aportaciones al texto y contar así con un mayor respaldo. Otxoa declaró que antes de que finalice la legislatura, en mayo de 2009, habría tiempo para "dejar aprobada la ley". Más difícil será aún disponer de plazo suficiente para poner en marcha el nuevo modelo en las aulas antes de las elecciones. Cabe recordar que el departamento pretendía aplicarlo ya en el curso 2008-2009.
MAPA ESCOLAR
Apuesta por los centros integrales
Otra de las grandes asignaturas pendientes del Ejecutivo autonómico en materia de Educación es la elaboración de un nuevo mapa escolar que deberá solucionar, por ejemplo, la escasez de plazas escolares en los nuevos barrios de Gasteiz, como Lakua, cuyos centros están saturados por una falta de previsión. Otro de los objetivos de la reforma es la de procurar la escolarización continua de los 0 a los 18 años, tal y como ocurre en la red concertada.
Para ello, el Departamento de Educación propone centros integrales que aglutinen todas las etapas educativas. Así, favorecerá las adscripciones de los colegios entre si y procurará que la construcción de los nuevos centros públicos se lleve a cabo, en la medida de lo posible, en las ubicaciones más próximas a los centros de referencia.
Como ocurre con ley de modelos lingüísticos, el departamento se había propuesto presentar el borrador del mapa en abril de 2007, para así poder aprobar el decreto en junio. Sin embargo, no fue hasta finales de octubre cuando presentó ante la Cámara vasca las líneas maestras en torno a las que girará la reforma. Su aprobación todavía está en el aire, como también lo está el decreto que regulará los derechos y deberes del alumnado vasco.
DECRETO DE DEBERES Y DERECHOS
Expulsiones directas a quien cometa agresiones
La violencia escolar fue otro de los asuntos que el consejero de Educación se propuso abordar el pasado curso. Para ello elaboró un decreto que recogía una serie de medidas, la mayoría de carácter sancionador, para frenar las agresiones en las aulas. Como principal novedad, otorgaba al director del centro el poder para expulsar a un estudiante directamente sin tener que esperar a que el consejo escolar resolviera el expediente. Esta medida busca agilizar los trámites desde que se produce la agresión hasta que el colegio reacciona.
Lo cierto es que ninguno de los tres proyectos educativos mencionados, tres grandes retos que pretenden revolucionar el sistema vasco de enseñanza, han podido aún materializarse bien por falta de tiempo o por ausencia de consenso.
La única iniciativa que sí se ha logrado aprobar es el currículum vasco, ése que fija los contenidos que deben impartirse en la enseñanza obligatoria, y que se ha topado con la oposición de los profesores de gimnasia -por la reducción que contempla de las horas de Educación Física- así como de los sectores en los que el euskera más recelos suscita, sí ha echado a andar. Sin embargo, también tendrá que hacer frente a su propio reto: la aplicación.
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