
Javier Bahón Gómez Director de la fundación Nuevas claves educativas
Yo explico la lección, tú la subrayas, la estudias de memoria, haces los ejercicios y lo vuelcas en un examen. Un ritual que es conocido por todos aquellos que hayan ido al colegio y al instituto, y sin embargo, un método de estudio que ahora se presenta insuficiente
Bilbao. "Hay que resituar el sistema educativo vasco", asegura Javier Bahón, director de la Fundación Nuevas Claves Educativas. Superar el modelo de transmisión de conceptos y preparar al alumno para resolver problemas reales de la vida es el objetivo de la educación moderna.
Los alumnos vascos superan la media estatal según el informe PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes).
Puede que estemos un poco por encima que la media estatal, pero lo cierto es que nos encontramos en medio de todas las escalas. Por debajo de muchos de los países participantes. Esto demuestra que los sistemas de enseñanza de todo el país siguen estando demasiado centrados en transmitir conceptos y no en enseñar a resolver problemas reales de la vida. Y el estudio PISA está bien concebido para saber si los jóvenes se saben desenvolver o no.
¿Se están haciendo mal los deberes?
Es aquí donde el nuevo curriculum vasco quiere profundizar. Los objetivos para dejar atrás un modelo educativo que ya no sirve están bien trazados, pero otra cosa es que se consigan o se pongan los medios suficientes.
El sistema vasco siempre se ha considerado innovador.
Sí, innovador o pionero. Pero es necesario que lo resituemos porque a veces el ser pionero hace también que se quede estancando en aquel momento. También otras veces, tener este calificativo implica que hay otros que están mucho más atrás.
¿Es la aplicación de un mal sistema el que lleva al fracaso escolar?
El análisis del fracaso escolar es muy amplio y en él intervienen una gran variedad de agentes. Uno de ellos es el profesorado y las carencias en su formación y el centro escolar en sí. Pero no se puede decir que ésta sea la causa del fracaso escolar o el mayor de los errores que conllevan estar en la mitad de la tabla.
¿Cuáles son esas carencias del profesorado?
Desde la fundación ofrecemos la posibilidad de realizar cursos a medida en diversos temas. En la innovación de la enseñanza, en los campos de la estimulación. Por un lado, hay un colectivo de centros y una movilización pedagógica y de profesores que están muy volcados en esta innovación y que quieren hacer las cosas cada vez mejor.
Pero otros no.
Sí, y a lo largo de una vida escolar uno tiene todo tipo de profesores. Pero es muy importante irse reciclando, conocer las nuevas tendencias. Es difícil porque uno tiende a enseñar de la misma forma que le han enseñado. Por eso hacemos estos cursos. Ahora parece que el modelo de referencia es el Finlandés, ya que este país esta a la cabeza del estudio PISA.
¿Por qué?
Para empezar porque la formación de los profesores es muy diferente. La carrera de Magisterio tiene una duración de seis años, y tan sólo la realizan el 15% de todas las personas que quieren acceder a ella. Hay un proceso para seleccionar a las personas que tienen capacidades para enseñar, y luego se les forma bien en este sentido. Muchos profesores españoles ya reconocen que lo que les han enseñado a ellos en la facultad no les sirve en el aula.
Magisterio se sigue considerando una carrera fácil.
Sí, mucha gente la hace porque no sabe a qué dedicarse y es una carrera de poca duración. Ahora la van a elevar a cuatro años y estamos trabajando en que se cambien los modelos de estudio.
¿Qué es lo que se debe enseñar en las facultades?
A aprender a transmitir conocimientos con métodos multisensoriales. Es decir, no tener a los alumnos sentados en una silla durante cinco o seis horas escuchando un discurso. Hay que emplear otras formas como la visual, dejar que los niños aprendan tocando y viendo. Y dejar que cada uno exprese los conocimientos adquiridos en función de sus habilidades y que sepan por ejemplo para qué les sirve en la vida una ecuación.
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