
Hay que fomentar las bajas por paternidad; es algo bueno para la familia, para la mujer y para el hombre"
Mona Larsen-Asp Directora adjunta de la Defensoría para la igualdad y antidiscriminación de noruega
Miguel Cifuentes
Desde el conocimiento de una realidad puntera, la nórdica, en materia de lucha por la igualdad de género, Larsen-Asp tomó parte la semana pasada en los cursos de verano de la UPV en Donostia. Desde su experiencia, esta experta recordó que cualquier paso dado es sólo el principio.
Donostia. Euskadi creó hace un año la Defensoría para la Igualdad y Madrid aprobó hace más de dos la Ley de Igualdad. ¿Cómo valora la situación de ambas regulaciones, vasca y estatal, respecto a la no diferenciación entre sexos?
La creación de la Defensoría para la Igualdad es un buen comienzo. Gracias a ello se podrá hacer una investigación sobre cómo está estructurado este tema en Euskadi. En cuanto a España, está bien que se aprobara esa ley, pero ha sido uno de los últimos países en hacerlo. Tiene un gran reto por delante, porque sólo trabaja el 47% de sus mujeres. Y una de las condiciones para establecer la igualdad entre hombre y mujeres es, precisamente, que cada uno gane su propio dinero. La otra es tener una vida exenta de violencia.
Noruega es uno de los referentes europeos en materia de igualdad. ¿Cuál es la situación real que atraviesa su país en esta cuestión?
Aún queda mucho camino por recorrer en Noruega. En la vida política, el Parlamento está compuesto en un 38% por mujeres, cuando ese porcentaje debería ser al menos del 50%. Y en los ayuntamientos, pese a que el 30% de los cargos electos es femenino, únicamente un 17% de mujeres ostenta la alcaldía, lo cual es un desastre. En cuanto al mercado laboral, en general, aún quedan muchas cosas por hacer. Por ejemplo, la igualdad de sueldo por el mismo trabajo.
Las instituciones protagonizan muchas de las regulaciones aprobadas por la Administración para la paridad de géneros en los cargos decisorios. ¿Es el ámbito privado la gran asignatura pendiente?
Es cierto que el sector público está un poco mejor en cuanto a los puestos de alta dirección. En el privado, todavía parece que se acaban de dar cuenta de que una mujer es capaz de dirigir una empresa. Sólo el 20% de los puestos directivos está cubierto por mujeres.
Si una empresa noruega decide salir al mercado debe cumplir una serie de requisitos. ¿De qué se trata?
La Ley de Igualdad que se aprobó en 1979 establecía que todos los comités y consejos de administración debían de contar con un 40% de representación femenina. Pero en el sector privado no había mujeres en los puestos de dirección y, en 2002, el Gobierno decidió dar tres años a las empresas y uno al sector público para que instauraran esa representación.
¿Cumplieron las empresas?
No. Y ahora se ha aprobado una ley por la que, si quieres abrir una empresa, tienes que cumplir con ese 40%. Además, las que ya están abiertas tienen de plazo hasta enero de 2008 para hacerlo.
La Defensoría noruega impulsó el cumplimiento de un Código Ético en el ámbito de la prostitución. ¿Cuál es su contenido?
Desde la Defensoría planteamos 18 medidas y una de ellas fue la de implementar unas normas éticas a la hora de comprar sexo. Hace dos años se puso en marcha una norma por la cual los funcionarios del Estado no pueden comprar sexo ni dentro ni fuera del país. Si lo hacen pierden el trabajo. Muchas compañías han hecho suyas esas reglas.
La conciliación de la vida laboral y familiar marca otra clara diferencia entre hombres y mujeres. ¿Cómo valora el reparto de los periodos de baja en el Estado español, dos semanas para el padre y 16 para la madre?
Es, en ambos casos, demasiado poco. El índice de natalidad general es muy bajo y en España se necesita aumentar. Creo que, si realmente existieran unas buenas bajas por maternidad o paternidad, aumentaría el índice de natalidad. Deberían ser buenas, porque es algo que va en interés del país. En Noruega contamos con otro sistema y creo que, en parte por eso, el porcentaje es más alto.
En su país la baja supera, en conjunto, el año. ¿No es así?
Sí. Son seis semanas obligadas para el padre y nueve para la madre, tres antes del parto y seis después. Pero en total son 56 semanas por familia, con un 80% del salario. El resto, desde esas 15 obligatorias hasta las 56, se las pueden dividir como quieran. Sólo el 17% de los hombres están más de esas seis semanas. Islandia es el que mejor equilibrado tiene el sistema de bajas. Son nueve meses: tres para la madre, tres para el padre y, el resto, repartido.
¿Debe fomentarse el equilibrio entre el tiempo de baja de ambos?
Hay que conseguir que la mujer no sea castigada por una maternidad ni por la excedencia de maternidad, pues todavía hay casos de despidos por este motivo. Y a su vez, fomentar las bajas por paternidad.
Desde la Defensoría planteamos 18 medidas y una de ellas fue la de implementar unas normas éticas a la hora de comprar sexo. Hace dos años se puso en marcha una norma por la cual los funcionarios del Estado no pueden comprar sexo ni dentro ni fuera del país. Si lo hacen pierden el trabajo. Muchas compañías han hecho suyas esas reglas.
La conciliación de la vida laboral y familiar marca otra clara diferencia entre hombres y mujeres. ¿Cómo valora el reparto de los periodos de baja en el Estado español, dos semanas para el padre y 16 para la madre?
Es, en ambos casos, demasiado poco. El índice de natalidad general es muy bajo y en España se necesita aumentar. Creo que, si realmente existieran unas buenas bajas por maternidad o paternidad, aumentaría el índice de natalidad. Deberían ser buenas, porque es algo que va en interés del país. En Noruega contamos con otro sistema y creo que, en parte por eso, el porcentaje es más alto.
En su país la baja supera, en conjunto, el año. ¿No es así?
Sí. Son seis semanas obligadas para el padre y nueve para la madre, tres antes del parto y seis después. Pero en total son 56 semanas por familia, con un 80% del salario. El resto, desde esas 15 obligatorias hasta las 56, se las pueden dividir como quieran. Sólo el 17% de los hombres están más de esas seis semanas. Islandia es el que mejor equilibrado tiene el sistema de bajas. Son nueve meses: tres para la madre, tres para el padre y, el resto, repartido.
¿Debe fomentarse el equilibrio entre el tiempo de baja de ambos?
Hay que conseguir que la mujer no sea castigada por una maternidad ni por la excedencia de maternidad, pues todavía hay casos de despidos por este motivo. Y a su vez, fomentar las bajas por paternidad.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario